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INFANCIA

20 de noviembre del 2001, a las 11:00 pm, nace una niña con increíbles poderes cuyo nombre es Annie Miller Bullock. ¿Pero quién iba a saber de su existencia aparte de sus padres?

La vida de Annie fue concebida en el seno de una familia de clase alta. Su padre, fundador de una compañía increíblemente grande llamada AMP; destinada a la creación de armas, a diseños de trajes con habilidades únicas como volar o soltar láseres de las manos, etc... Mientras que, su madre, conocida por sus múltiples éxitos en los experimentos científicos de la misma compañía (AMP). Famosos empresarios de esta gran corporación con diversidad de apartados. 

La familia de Annie estaba muy unida, puesto que a pesar de haber familias condicionadas e influidas por las leyes sociales, económicas y los patrones culturales de cada región, país y clase social, la suya nunca se ha desapegado de lo que supone el amor en su totalidad. Porque el mejor regalo que se le puede hacer a una hija es que vea y perciba que sus padres se aman.

Pero vayamos a lo esencial: nadie sabía que Annie poseía habilidades sobrehumanas. Nadie, salvo sus progenitores, ellos lo habían anticipado mucho antes de su nacimiento, pues la niña había heredado un don que ellos mismos habían adquirido de forma inesperada. Todo comenzó años atrás, en una expedición a Sipolis (una región inhóspita de Ventonia), el propósito era claro: recolectar recursos para impulsar los avances tecnológicos de la corporación AMP. Sin embargo, el hallazgo superaba cualquier expectativa, en lo profundo de una cueva olvidada por el tiempo, descubrieron un meteorito que parecía haber permanecido intacto durante milenios. No era una simple roca caída del cielo, era una cápsula de materiales imposibles de clasificar, tan ajenos a la Tierra que parecían pertenecer a otro planeta. Al abrirla, el interior estaba cubierto por cristales blanquecinos que irradiaban una energía tan vasta e intensa que la sola proximidad erizaba la piel. Diane, la madre de Annie, sintió el impulso irrefrenable de tocar aquel fulgor, como si una voz silenciosa le estuviera reclamando y, Ackley, su esposo, al percatarse del peligro, quiso detenerle. Pero el destino jugó en su contra cuando en lugar de apartarle, su movimiento terminó guiando la mano de Diane hasta la superficie luminosa en una reacción involuntaria.

Una chispa incandescente recorrió sus cuerpos al entrar en contacto con el mismo, una carga de energía abundante partió del pequeño cubículo a aquellos humanos intrépidos, alojándose en ellos para siempre, convirtiéndoles en algo más complejo. Desde entonces, Ackley fue conocido como Rolexer y Diane como Electrika. No obstante, el don se transformó también en condena, con el paso de los años comprendieron que ya no podían seguir con su antigua labor, ni tampoco exponer a su hija al mismo destino incierto. Annie, su sangre y legado, se convertiría en la portadora de la combinación de estos poderes y quizá algo más: la próxima heroína.

La vida de aquella niña transcurría con total normalidad, sin sospechar que dentro de ella latía un poder que escapaba a lo humano, convencida de ser una niña común, sin ningún don que le distinguiera del resto. Es cierto, sus padres deberían habérselo contado, pero cargar a una criatura tan pequeña con esta magna responsabilidad, habría sido una crueldad. Prefirieron el silencio, un secreto que le protegía no solo del peso de su propio destino, sino también de los ojos de NOVA, la organización que ya una vez había intentado apoderarse de ellos. Y es que, lo último que deseaban era que la infancia de Annie fuese robada por un enemigo invisible.

Con 7 años, la amenaza se hizo demasiado cercana y no tuvieron otra opción más que huir. Dejaron atrás la Ciudad Amatista, su hogar en Ventonia, sin dejar rastro. AMP, el proyecto en el que tanto habían invertido, quedó a cargo de un fiel amigo de Ackley: alguien leal, digno de toda confianza, que estaría dispuesto a arriesgarlo todo por proteger aquel legado.

El nuevo refugio fue la Ciudad Céfiro, un lugar donde la calma parecía reinar en cada calle y el aire estaba libre de sospechas. Allí Annie pudo vivir como cualquier otra niña, sin miedos ni cargas, disfrutando de una niñez que creció con ella hasta los doce años. Fue en aquel tiempo cuando conoció a Hudson, un niño de nueve años que compartía su misma clase, el encuentro que les unió ocurrió en un momento inesperado: un matón de la escuela intentó arrebatarle el almuerzo a la pequeña, pero él, movido por su rechazo a la injusticia, se interpuso sin pensarlo dos veces. No salió ileso de aquel altercado; recibió empujones y golpes, pero logró mantener su posición. Fue entonces cuando la propia Annie, en un impulso valiente, se colocó también frente al abusador, terminando por poner fin a la discusión.

Hudson no era problemático, pero detestaba con todo su ser ver a otros sufrir bajo la crueldad de alguien más. Aquella defensa espontánea dejó una huella dulce en Annie, que a partir de ese día le vio con otros ojos. Un lazo inquebrantable de un pequeño incidente: una amistad que comenzó sencilla, pero que pronto se volvió inseparable.

ADOLESCENCIA

A esta edad de los 12, Annie se dio cuenta de algo increíblemente alucinante, algo que le hacía diferente a los demás niños de su edad... No fue una revelación tranquila ni un susurro del destino, sino un estallido imprevisible: sus rabietas infantiles provocaban reacciones imposibles a su alrededor. Las luces parpadeaban, los aparatos eléctricos chisporroteaban, y en su piel sentía un cosquilleo inquietante, semejante a una descarga eléctrica. Pero lo que para cualquier otro habría sido doloroso, en ella se volvía casi placentero, como si aquella energía le reconociera como suya.

Confusa, buscó respuestas en sus padres porque no pudo callar lo que había visto, ni aquello que recorría su cuerpo con cada sobresalto. La verdad salió a la luz, revelándole que había heredado sus dones, y que, ahora que era consciente de ellos, debía comenzar un entrenamiento riguroso en TAB, la institución encargada de preparar a los jóvenes con habilidades extraordinarias.

Annie, no podía guardar un secreto tan grande para sí, así que contra la voluntad de sus padres, se lo contó a Hudson. Confiaba en él más que en nadie, y no soportaba la idea de ocultar su identidad a quien se había convertido en su mejor amigo. Ellos temían que esa imprudencia atrajera peligros mayores, pero Annie creía que vivir una mentira era un riesgo aún peor.

El tiempo avanzó, y en la secundaria ella y Hudson ampliaron su círculo, formando una pequeña pandilla con otros adolescentes: las gemelas Megan y May Gunn, el aventurero Jackson y la entusiasta Rei. A los catorce años, la pelirrosa decidió desvelar también ante ellos su secreto. Dudaba, temía sus críticas, la posibilidad de que le vieran como un monstruo incapaz de controlar sus poderes. Para su sorpresa, sucedió justo lo contrario: sus amigos le aceptaron, le apoyaron sin reservas, descubriendo incluso que el mismo Jackson era un metahumano y que Rei había adquirido poderes tras un accidente. Aquella revelación les unió más que nunca.

La felicidad nunca es eterna. Al año siguiente, la tragedia golpeó con una fuerza brutal. Un experimento seguido de destrucción, conocido como No Name, irrumpió en el lugar donde se encontraban sus progenitores y, con la frialdad de un ser sin alma, desató un incendio que consumió todo a su paso. No hubo tragedia sin lucha, pero al final fueron devorados por las llamas. Annie, por azar de la vida, yacía en el centro escolar en ese momento, siendo tal vez su último regalo: protegerle de aquel destino fatal.​

Cuando la noticia llegó, todo su mundo se quebró. El director intentó detenerle, impedir que presenciara lo sucedido, pero ella corrió sin atender a razones. Al llegar, el horror le alcanzó de frente... su casa reducida a ruinas ardientes, una figura oscura con destellos violetas alejándose en la distancia, y el fuego devorando lo que una vez fue su hogar. La lluvia comenzó a caer, fría y punzante, mezclándose con las lágrimas que no podía contener. Ciega de dolor, se abalanzó hacia las llamas, ignorando los gritos de la policía y de sus amigos, internándose entre los restos calcinados, palpando paredes en busca de lo imposible: los cuerpos de sus padres. Cuando al fin los encontró, la desesperación desató en ella un poder que nunca había imaginado. Sus perlas adoptaron un tono de verde fósforo, la energía fluyendo por sus venas, rayos surcando el cielo y cayendo a su alrededor, asustando a todos los presentes. Con una fuerza inhumana, levantó a los fallecidos Ackley y Diane, negándose a dejarles reducirse a cenizas.

 

Con seria mirada, su vida destrozada empezaba a crear un clima de entreveros en el que sus poderes combatían entre sí para ver quién era capaz de salir antes a la luz y, el ganador de aquella batalla, fueron los segundos quedando congelados, lo que dejó atónita a Annie. Intentó dominarlo, revertir lo inevitable, sin saber cómo hacerlo y dejando su cordura a un lado por tratar de salvar la vida de sus padres... pero no consiguió más que reanudar el acontecimiento.

Ese mismo día, sin familia, fue acogida por los progenitores de Hudson, quienes le cuidaron como a una hija hasta sus dieciséis años. En este período, se volcó en investigar sobre la fama de sus procreadores y las compañías de AMP y NOVA. Con TAB siguió entrenando y el cariño de sus amigos le hizo recapacitar para saber que ellos eran los indicados en ayudarle a su objetivo, combatir el mal.

Poco después, AMP renació bajo un nuevo nombre: ASGAM. La misión era la misma, pero mejorada: desarrollar tecnología más avanzada, instalaciones especializadas, cárceles diseñadas para contener metahumanos y laboratorios donde la ciencia y la justicia se entrelazaban. Los antiguos compañeros de sus padres no tardaron en reconocer en Annie un legado vivo, y juntos diseñaron su primer traje: un uniforme blanco y verde, símbolo de esperanza en medio de la tragedia.

Porque ASGAM ya no solo fabricaba armas ni dispositivos: aspiraba a salvar la ciudad. ¿Y quién mejor para hacerlo que aquellos que cargaban con el peso de dones imposibles?​

ADULTEZ Y ACTUALIDAD

A sus 17 años había aprendido a dominar casi por completo sus habilidades, el mayor problema en todo aquello era el viaje entre dimensiones: un poder tan impredecible que prefería evitarlo, temerosa de quedar atrapada en un limbo del que no podría regresar. Aún así, su progreso era incuestionable. Con el apoyo de ASGAM y el entrenamiento de los instructores más destacados de TAB, no solo perfeccionó sus dones, sino que también aprendió a moverse en defensa. La niña inocente e ignorante, comenzaba a desvanecerse, dando paso a algo nuevo: la heroína que la ciudad, el país, y puede que el planeta entero, necesitaba. Su nombre resonaría desde ahora como una promesa y una advertencia, como justicia y esperanza, el escudo invisible de una ciudad que necesitaba creer en superhéroes: Timestorm.

Algo atormentaba sus noches, algo que rondaba sus pensamientos. La imagen del fuego descontrolado que consumió a sus padres seguía ardiendo, acompañada de un interrogante punzante: “ Ahora que controlo el tiempo… ¿y si pudiera salvarles? ” En cambio, por muy obcecada que estaba en ello, las palabras de un buen amigo de su progenitor, Cooper, se le quedaron grabadas: " Puedes ir al pasado y salvarles… pero recuerda que todo cambio altera el equilibrio del futuro. ¿Qué pasará si ese nuevo destino es aún peor? No lo olvides, Annie… aunque duela escucharlo, todos moriremos algún día. "

Aquella advertencia se convirtió en ancla y condena.

Mientras tanto, la lucha no se detenía. Enfrentamientos varios con mutantes creados por NOVA, la corporación rival de ASGAM. Allí reinaba la ambición sin medida: algunos buscaban voluntariamente ser transformados en algo “mejor”, deslumbrados por promesas de poder; otros, en cambio, forzados a convertirse en cobayas humanas, despojados de voluntad como ratas de laboratorio. Contra ellos se alzó Timestorm, con la furia de quien combate por el bien del mundo.

Destacar que a sus 18, creyó haber descifrado por completo los secretos de NOVA, sus operaciones y hasta la identidad del enigmático No Name. Descubriendo inclusive, algo inquietante sobre TAB: más allá del entrenamiento, su verdadera especialidad era el espionaje. Lo habían hecho con ella y con sus amigos, siguiendo cada uno de sus pasos. Aquello le enfureció, pero al final comprendió que además de que esa información había sido crucial para mantener la ciudad a salvo, TAB era un aliado incómodo, pero necesario.

El tiempo avanzó, y con él la amenaza. A sus veinte años, Annie se había convertido en el pilar de una nueva generación de héroes que poco a poco unían fuerzas para combatir a NOVA y a los malhechores individuos que se interponían en su camino. Ella era la reliquia viva, el legado imprescindible que les guiaba, una especie de Superman en este universo alterno. Durante los últimos años había librado batallas contra figuras temibles: V, la implacable Cyril, y Johan. Pero el espectro de su mayor enemigo seguía intacto: No Name jamás volvió a aparecer ante ella. Los rumores hablaban de que se sometía a mejoras, oculto en algún lugar, preparándose para volver más fuerte que nunca.

 

Y Annie lo sabía: tarde o temprano, el pasado que había marcado su vida regresaría para ponerle a prueba.​

CRÉDITOS

El arte no es mío; los dibujos en general son obra artística de @ctchrysler_ (Annie Mei Project). Cada personaje, ciudad, mapa, etc... que no es de ctchrysler, tiene en su foto el link al artista. No obstante, la historia y las ediciones sí me pertenecen.

Toda información que se desee añadir a personajes roleables es mérito de quienes han querido unirse a este maravilloso mundo.

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